Doce países de la UE, incluido España, piden proteger las denominaciones de los alimentos de origen animal

Un grupo de doce Estados Miembros de la Unión Europea, entre ellos España, ha solicitado a la Comisión Europea una mayor protección de las denominaciones tradicionales de los productos de origen animal, como “carne”, “huevo”, “pescado” o “miel”. La propuesta se debatirá en el próximo Consejo de Agricultura y Pesca de la UE, previsto para los días 23 y 24 de junio en Bruselas.

La iniciativa está liderada por República Checa, Austria, Hungría, Italia y Eslovaquia, y cuenta con el respaldo de Francia, Irlanda, Luxemburgo, Malta, Portugal, Rumanía y España. Su objetivo es evitar que productos de origen vegetal utilicen nombres vinculados históricamente a alimentos animales, lo que, según defienden, puede inducir a error al consumidor sobre la verdadera naturaleza y valor nutricional de estos productos.

Una respuesta al auge de productos vegetales que imitan a los animales

El crecimiento en el mercado europeo de alternativas vegetales que imitan en apariencia y nombre a productos cárnicos o pesqueros ha generado una creciente preocupación en el sector alimentario tradicional. En España, 7 de cada 10 consumidores considera que usar términos como “hamburguesa vegetal” o “salchicha vegana” puede llevar a confusión, según datos de un estudio realizado por Sigma Dos.

Desde organizaciones del sector, como Anice, Cedecarne, Avianza, o Anfaco-Cecopesca, se ha impulsado en los últimos años la campaña “Cada cosa por su nombre”, que busca precisamente garantizar un etiquetado claro y justo. “Aquí no se trata de la eterna pugna entre consumir carne o no”, señala Giuseppe Aloisio, director general de Anice. “Se trata simplemente de llamar a cada cosa por su nombre y de que los consumidores tengan información veraz”.

Una regulación similar a la del sector lácteo

Los doce países firmantes reclaman una extensión de la normativa que ya rige en el sector lácteo, donde denominaciones como “leche” o “yogur” están legalmente reservadas a productos de origen animal, como establece el Reglamento (UE) 1308/2013. Aplicar una protección similar a las denominaciones cárnicas evitaría lo que consideran una usurpación de términos con un fuerte arraigo cultural y gastronómico.

“Denominaciones como ‘jamón’, ‘chorizo’ o ‘hamburguesa’ forman parte de nuestro patrimonio común, de nuestra tradición alimentaria. Hasta ahora no habían necesitado protección, porque nadie ponía en duda lo que eran. Pero hoy sí está en juego esa claridad”, defiende Aloisio.

Un llamamiento a la coherencia y al juego limpio

Desde el sector cárnico español se insiste en la necesidad de unas “reglas claras y un juego limpio” en el etiquetado alimentario, sin entrar en debates ideológicos. “El consumidor tiene derecho a saber exactamente qué está comprando. No se puede confundir ni trivializar algo tan importante como el valor nutricional de un alimento”, afirma Anice.

Asimismo, la organización rechaza los mensajes que presentan las dietas “plant-based” como superiores a la dieta mediterránea, recordando que esta última está avalada por décadas de estudios científicos y combina equilibradamente productos vegetales y de origen animal.

Con este posicionamiento conjunto, España y otros once países europeos buscan sentar las bases de una legislación que proteja al consumidor y garantice que la innovación en la alimentación no suponga una amenaza para la transparencia ni para la riqueza gastronómica europea.

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