La Comisión Europea ha presentado una nueva estrategia para la ganadería con la que apuesta por reforzar el papel estratégico de las producciones de origen animal dentro del sistema agroalimentario europeo.
El documento supone un cambio de enfoque respecto a los últimos años al situar la evidencia científica, la seguridad alimentaria y la competitividad del sector entre sus principales prioridades.
La nueva hoja de ruta ha sido recibida de forma positiva por Anice y por Fecic, que consideran que esta estrategia devuelve a la ganadería el reconocimiento estratégico que, a su juicio, había perdido en anteriores políticas comunitarias.
Según ambas organizaciones, el nuevo planteamiento recupera un enfoque basado en la evidencia científica y reconoce la importancia de la producción ganadera para garantizar la seguridad alimentaria, el abastecimiento de proteínas y la sostenibilidad económica y social del medio rural.
Más innovación, digitalización y competitividad
La estrategia europea también apuesta por impulsar la innovación y la digitalización de las explotaciones ganaderas, especialmente en ámbitos como el bienestar animal, la trazabilidad y la simplificación de los procedimientos administrativos.
Desde Anice, su director general, Giuseppe Aloisio, considera que este cambio de orientación supone un punto de inflexión para el sector, al recuperar una visión «equilibrada y basada en la evidencia científica» tras años en los que, según afirma, la ganadería ha estado sometida a una narrativa excesivamente simplista.
Por su parte, el secretario general de Fecic, Ignasi Pons, ha reclamado que este nuevo enfoque se traduzca ahora en políticas que impulsen la innovación, la sostenibilidad y la competitividad de los clústeres ganaderos europeos, en lugar de centrarse únicamente en la reducción de la cabaña ganadera.
Asimismo, ambas organizaciones consideran prioritario avanzar en la creación de un fondo mutualista europeo que permita hacer frente a las consecuencias económicas derivadas de enfermedades animales como la peste porcina africana o la influenza aviar, reforzando así la resiliencia del conjunto de la cadena agroalimentaria.
Con esta nueva estrategia, la Comisión Europea reconoce que el fortalecimiento de la ganadería resulta clave para garantizar la seguridad alimentaria, la competitividad y el abastecimiento de proteínas en un contexto internacional cada vez más complejo.



